En esta entrevista, el cofundador de Enerfip, Julien Hostache, explica por qué la holocracia fue la apuesta correcta para construir una empresa resiliente y centrada en las personas desde el primer día.
Entrevista con Julien Hostache, Presidente y Cofundador de Enerfip
En un mundo laboral dominado por estructuras jerárquicas tradicionales, Enerfip se distingue como una excepción. Desde su fundación, nuestra plataforma ha apostado por un modelo organizativo diferente: la holocracia. Sin gestión vertical, sin silos, sin un liderazgo todopoderoso, sino una auténtica distribución del poder, una confianza asumida en los empleados y una organización concebida como un organismo vivo, capaz de una adaptación constante.
Julien Hostache, Presidente y Cofundador, reflexiona sobre esta organización.
El hilo conductor es la confianza. Estoy profundamente convencido de que cuando confías en las personas, estas demuestran ser dignas de ella.
Forjé esta convicción a partir de mi propia experiencia como empleado: las formas de operar basadas en la sospecha o la supervisión constante, diseñadas para limitar el margen de maniobra de los empleados, crean un ambiente tóxico y reducen su compromiso. Por el contrario, cuando se les otorga una confianza genuina, las personas se involucran más y prosperan. Ese es el pilar central de cómo concebimos nuestra gobernanza.
Nunca he sido omnipotente ni omnisciente, y es fundamental ser consciente de ello. Conocer tus fortalezas y debilidades es lo que te permite apoyarte en los demás, en aquellos que son competentes donde tú quizás no lo seas.
Mi papel como Presidente es ante todo de supervisión y dirección: asegurar que los valores de la empresa se preserven, que las personas que trabajan allí se sientan bien y que todo permanezca orientado hacia los objetivos colectivos.
Creo fundamentalmente en la inteligencia colectiva: varias mentes siempre son mejores que una. Esa es la base de nuestro enfoque. Por lo tanto, es natural que los roles y las decisiones se distribuyan.
La idea fundacional era precisamente ofrecer una visión diferente de lo que podía ser una empresa, porque habíamos visto demasiado el lado negativo del mundo laboral tradicional. Nos inspiramos en lo que ya existía, y la holocracia fue el modelo que realmente nos convenció. ¡Encajó a la perfección! Lo que me conquistó fue su naturaleza proteica y fluida, casi biológica en su forma de adaptarse.
El principal beneficio es que, en una empresa de servicios, la riqueza reside en las personas que trabajan allí. Si se sitúa el bienestar de los empleados en el centro del modelo organizativo, el rendimiento financiero y operativo vendrá por añadidura. La lógica es sencilla: cuando se confía en el talento y el compromiso de todos, se obtienen resultados.
En cuanto a las limitaciones, derivan precisamente de esa naturaleza proteica. No ofrece el confort tranquilizador de un modelo clásico con límites claramente definidos. Las cosas cambian, los contornos evolucionan, y para algunas personas, no tener una rutina diaria establecida resulta incómodo. ¡Nosotros, en cambio, nos nutrimos del impulso constante!
El otro desafío es encontrar el equilibrio adecuado entre las decisiones colectivas y la necesidad de recentralizar ciertas decisiones importantes. Hay que encontrar la calibración adecuada para evitar malentendidos. Es un trabajo continuo.
Nos inspiramos en la holocracia, pero no la copiamos al pie de la letra: no seguimos un camino preestablecido. Lo que hemos construido es un modelo basado en círculos que fusiona los fundamentos de la holocracia con nuestra propia visión. Para nosotros, es necesario tener un punto de referencia en cada círculo: alguien que desempeñe un papel de vigilancia y dirija el círculo en la dirección correcta.
Además, nuestro crecimiento ha sido gradual, lo que ha permitido una adopción y maduración natural del modelo.
Es bastante fácil, aunque siempre sorprende un poco a la gente. Durante los «informes de asombro» (revisiones al mes y a los dos meses), vemos sobre todo a personas gratamente sorprendidas. Y también lo vemos en nuestras cifras: la rotación es baja.
Es una postura firme que Sébastien y yo defendimos juntos: para que este modelo funcione en varios países, hay que evitar a toda costa crear silos. Las estructuras aisladas generan focos de desconexión dentro del equipo.
Nosotros creemos, por el contrario, en preservar un carácter monolítico. Cuando formas parte de un círculo, eres transfronterizo —perteneces a un colectivo, no a una entidad nacional—. Estamos convencidos de que esto es lo que garantiza la coherencia de las orientaciones y los objetivos. No siempre es sencillo dadas las diferencias culturales, pero es un enfoque realmente relevante para abordar este reto.
Los retos son múltiples y muy concretos.
Estos son retos tanto legales como humanos... una lucha casi diaria. No es un camino de rosas. Le dedicamos una reflexión semanal, con temas a abordar continuamente, caso por caso.
Tenemos una regla básica: el trabajo totalmente remoto es posible, pero los empleados que se encuentran cerca de una sucursal o de la sede central acuden a la oficina tres días a la semana. Es la misma regla para todos, independientemente de su ubicación.
Sí, varias.
Culturalmente, los holandeses están más cerca de un modelo como el nuestro que de uno piramidal (aunque eso es lo que tenían antes). Eso es un auténtico factor facilitador.
Además, fuimos a presentarnos directamente a su equipo desde el principio, lo que nos permitió avanzar gradualmente. El éxito de esta adquisición reside en haber integrado a siete personas en inglés, con todas las diferencias culturales que ello conlleva.
La principal lección es que cuando se hacen las cosas de forma colectiva, en la misma dirección y con convicción, se puede abordar cualquier tema, cualquier desafío. Reunir a un grupo de personas en torno a una ambición compartida es el indicador más fuerte de la relevancia de nuestro modelo. Todos se sintieron implicados y quisieron aportar su parte.
La holacracia y Enerfip son intrínsecos: no se pueden separar. Es probable que el modelo tenga un aspecto diferente en su forma, porque es por naturaleza fluido, pero los principios y fundamentos seguirán siendo los mismos.
No apliques los marcos que se te presentan al pie de la letra, sino inspírate libremente en ellos para construir algo que refleje quién eres. Lo esencial es alinear tu modelo organizativo y de gobernanza con los valores fundamentales que te definen como líder.
No dude en ponerse en contacto con el Servicio de Relaciones con los Inversores de Enerfip para que le ayuden en sus trámites.
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