Un préstamo participativo es un instrumento financiero híbrido, posicionado entre un crédito tradicional y un aporte de capital. Este tipo de préstamo está diseñado para ofrecer a las empresas, en particular a las pequeñas y medianas empresas (PYME), una solución flexible para respaldar su crecimiento o desarrollo, especialmente cuando necesitan fortalecer su liquidez sin diluir la propiedad de sus accionistas.
Los préstamos participativos pueden ser concedidos por entidades bancarias, pero también y, sobre todo, por plataformas de financiación colectiva (crowdlending) como Enerfip, donde varios inversores prestan de manera conjunta a una empresa. Esto permite a las empresas diversificar sus fuentes de financiación y estructurar mejor su balance financiero.
Varias características diferencian el préstamo participativo del préstamo convencional, incluyendo:
La considerable experiencia adquirida en el ámbito de las energías renovables, tanto en aspectos financieros como técnicos, combinada con nuestra rigurosidad en el análisis de proyectos para garantizar su calidad y sostenibilidad, así como los márgenes de seguridad observados en relación con la capacidad de reembolso y los seguros que verificamos meticulosamente, permite limitar, aunque estén presentes, los riesgos inherentes a los préstamos participativos.