Se dice que un préstamo es amortizable cuando los reembolsos se realizan en cuotas regulares que cubren tanto el capital como los intereses.
Se dice que un préstamo es amortizable cuando los reembolsos se realizan en cuotas (mensuales, trimestrales, semestrales o anuales, según el proyecto) que cubren tanto el capital como los intereses. A lo largo de las amortizaciones, la proporción de intereses disminuye gradualmente, mientras que la del capital aumenta. Este tipo de reembolso difiere del reembolso al momento de la madurez, que implica reembolsar los intereses de forma mensual, trimestral, semestral o anual y, a continuación, pagar el capital en su totalidad en la fecha de vencimiento.